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Capítulo 8: My baby shot me down... ¡Gang Bang!

¡¡Aaaaah!! La Pepi y yo encerradas en un taxi lujoso con clase que no huele y drogadas por una especie de cosa que sale de los agujeros de ventilación. Repite conmigo: Piluca es mala, Piluca es puta. Pero lo peor ¡está por venir!

Estaba todo mu negro.

Abrí los ojos lentamente.
Me dolía la cabeza una barbaridad. Y era de día. Me dolían los ojos. Me picaba la garganta. Y tenía una resaca del tamaño de Mallorca (con Familia Real incluida). ¿Me fui de fiesta anoche?
¿Pero no se supone que me había secuestrado un taxi? No entendía nada. ¿Y dónde coño estaba? Porque aquello no era mi casa. Pero no me habría importado que lo fuera porque todo lo que veía era ¡divino! Estaba en un dormitorio muy amplio y súper bien iluminado. El sol entraba por un ventanal que daba miedo verlo. Las paredes estaban pintadas de blanco nuclear rollo Ace (¡Hace más!) y en ellas no había nada más que un par de estanterías de estas gordas negras del Ikea mega fashions (y baratas) con cuatro fotitos y cositas por encima. Pero desde donde estaba no alcanzaba a distinguir las fotos ni las cositas por encima.
Y joder con el sol, me estaba quedando ciega. Era como en las pelis estas de gente que resucita y se ve todo blanco y todo blanco… ¡era Patrick Swayze en Ghost! De repente me entraron unas ganas horribles de hacer un jarrón. Pero no tenía arcilla ni Demi Moores cerca.
Miré la cama. Las sábanas eran de seda y me hacían cosquillas en los… ¡¡Holly Manolo!! ¡Estaba en pelotas!
Ay madre. ¿Con quién me he acostado? Me daba terror girar la cabeza. Aquella habitación tan cool… ¡podía ser de Piluca! ¿ME HABÍA ACOSTADO CON PILUCA? Giré poco a poco la cabeza, pero al otro lado no había nadie. Estaba sólo en aquella cama cósmica y calentito por el sol de la mañana. Y no se oía a nadie cerca.
Me incorporé y miré hacia todas partes buscando mi ropa, pero no estaba. Así que cogí la sábana, me la enrollé al cuerpo estilo super-guarri de Hollywood y me dirigí a investigar. Fui a la puerta, que estaba entreabierta, y la abrí cagada de miedo por lo que me pudiera encontrar detrás.
Había un pasillo cortito, con un par de puertas más. El suelo era de parquet y me di cuenta de que el de la habitación era negro. Mi sueño hecho realidad, una habitación toda blanca con parquet negro ¡y yo desnuda dentro!
Oí voces que venían de la lejanía. Me entró el espíritu elfo y agudicé el oído a ver qué captaba con mis ultrasentidos, pero entonces me acordé de que no era Peter Parker, dejé de hacer el gilipollas y comencé a caminar. Llegué a un recodo del pasillo. Las voces me resultaban familiares. ¿Qué coño era ese sitio? A lo mejor era un hospital. Estaba en un hospital mega pijo que me había pagado… ¿la Pepi?
Giré en el recodo y me encontré con un salón comedor enooooorme todo con el suelo de parquet y muebles mega fashions que parecían del Ikea pero no lo eran porque eran buenos. En un sofá súper chulo que había en el centro de la habitación vi sentadas a la Pepi, la iNena y la Magneto. Entonces lo entendí todo:
Había muerto, y estaba en el cielo.

- ¿Te encuentras bien? – dijo la voz de Dios.
- ¿Ein? – dije yo, que como aún me pitaban los oídos no entendí bien.
- Menuda resaca llevas encima – repitió Dios. Y digo que era Dios porque yo le oía hablar pero no tenía ni idea de dónde coño venía la voz-. Estoy detrás de ti.

Gracias.
Me giré y vi a Dios. Kong. Estaba recién duchado y vestido como una persona decente. Heterosexual, pero decente. Las del sofá me vieron y se callaron de golpe. Me fijé en ellas, estaban todas como muy tristes. Me recordó al día que la Magneto nos dijo que cancelaban el Equipo G y casi nos echamos a llorar en medio del Schilling.
- Hidro… - dijo la Pepi, con un hilillo de voz.
- ¿Dónde estoy? – pregunté.
- En mi casa – contestó King Kong.
- ¿Hemos follado? – le pregunté.
- No – respondió.
- Bueno, no hacía falta que fueras tan seco, coño. Así no me extraña que no hiciéramos nada.
- Hidro nena – dijo la iNena-. Ven y siéntate.

Yo me acerqué a ellas y me senté en un silloncito muy mono que había delante. Entre nosotras una mesa de cristal así muy retorcida pero muy bonita aguantaba unas tazas de café. Héctor (King Kong) se sentó en el mismo sofá que ellas. Y se me quedaron mirando.
- Ya sé que la seda me queda fenomenal pero ¿puede alguien explicarme qué coño ha pasado?
Nadie contestó.
- Pepi, nena, tú estabas conmigo anoche ¿no?
- Sí… bueno… anoche… anoche…
- Anoche me hinché. Porque me da vueltas la cabeza tía… Pero, joder, no me acuerdo de nada. Sé que nos encontramos a Piluca rodeada de 5 maricas del montón… y creo que nos subimos a un taxi…

Cuando dije la palabra “taxi” un escalofrío pareció recorrer el cuerpo de todos, como en Los Cazafantasmas cuando le daban electroshock al tío feo aquel (que a mí siempre me dio morbo, será porque en esa peli poco material había…)
- Se os ha encogido el culo a todas, así que supongo que sí que nos subimos a un taxi y que nos drogaron y nos quedamos dormidas ¿no?
- No exactamente… - dijo King Kong-. Os drogaron, pero no para que os durmierais.
- ¿Entonces para qué? – pregunté yo-. ¿Para aprovecharse de nosotras? ¡El taxista! ¡Nos ha violado!
- No nena – me dijo la Pepi-. Algo mucho peor. ¡¡¡Te han asesinado!!!
- ¡Lo sabía! ¡Estoy en el cielo! Bueno, mira el lado bueno, aquí seguro que Hector es gay y me puedo acostar con él.
- No estás muerta Hidro – dijo la iNena.
- Pues más me valdría estarlo porque acabo de hacer el ridículo de una manera espantosa. – y miré a Héctor Kong con cara de niña buena. Él estaba pensando en cualquier otra cosa, en Ronaldinho seguramente, que es lo que hacen los heteros siempre.
- Por hacer el ridículo no te preocupes… - dijo la Magneto, soltando una carcajada.
- ¿Qué quieres decir? Mirad nenas, empiezo a estar harta de tanta incógnita ya. Empezáis a caerme peor que un guionista de Perdidos. Contadme todo lo que ha pasado ¡y contádmelo ya!
- Vale, vale… - dijo la Pepi-. Pero prométenos que no te hundirás Hidro. Tú recuerda lo que dijo la Pantoja: Dientes dientes, que es lo que les jode.
- Si queréis se lo cuento yo – dijo King Kong. Las otras tres putas le miraron aliviadas. Kong me miró fijamente y empezó su relato-. Has dormido casi veinte horas.
Los ojos se me abrieron como platos.
- La otra noche, al encontraros con Piluca, os metisteis en un taxi. Os alejasteis y el grupo de Piluca se metió en el Arena. Yo me quedé un momento preocupado pero pensé que llegaríais bien a casa, así que me fui a trabajar. Una hora después os vi entrar a la discoteca. Me extrañó que volvierais, pero no pude saludaros ni nada. Quise avisaros de que Piluca estaba dentro, pero había mucha gente en la puerta. Además los dos entrasteis riendo y gritando y pensé que os daría igual. Si te digo la verdad… me dio la sensación de que ibais muy drogados.
- Pues yo no me drogo nunca, eso se lo dejo a la furcia de la Pepi que ya está ahorrando para el tabique de plata.
- Hidro no me seas puta y escucha a Héctor, coño – dijo la Pepi, a lo Maite Zaldívar, así muy seria ella.
- Vale, vale, escucho.
- Bueno… Pasaron unas dos horas. Me empecé a dar cuenta de que la gente que salía de la discoteca no paraba de hablar de lo mismo. Todos comentaban algo sobre un grupo que la estaban liando en uno de los podiums. Uno de mis compañeros me avisó por si teníamos que intervenir. Entonces le pregunté a uno de los habituales que pasaba por allí y me dijo que había alguien que debía estar muy drogado… haciendo el ridículo mientras un grupito le reía las gracias. Entré en la sala para ver qué estaba pasando y entonces…

Silencio…

- ¡¡¡¿ENTONCES QUÉ?!!! – pregunté yo, calmada y relajada.
- Entonces… te vi.
- ¿Cómo que me viste?
- Que te vio nena, que te vio. – saltó la Pepi-. ¡Toda Barcelona te vio! ¡Todo el mundo te ha visto!
- ¡Nena no me asustes!
- Verás Hidro – dijo Kong. Se me hizo raro que me llamara Hidro, pero entonces me di cuenta de que tampoco me había presentado… y no iba a hacerlo a esas alturas que quedaba muy mal-. Cuando entré en la sala te vi, subido a uno de los podiums, bailando… Bueno, en realidad no estabas bailando… Estabas agitándote… Te habías quitado la camiseta…
- ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!!! – grité.
- Llevabas los pantalones medio caídos, enseñando el culo…
- ¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAH!!!!! – grité (bis).
- Y… - se giró hacia las 3 marías-. ¿Se lo digo?
- Díselo –dijo la iNena.
- Estabas… haciendo un playback… de…
- ¿DE QUÉ? ¿DE QUEEEEE?
- De Carmen de Mairena.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!!!!!!
- Pero eso no es todo.
- ¡¡Pues a mí no me quedan gritos ya!!
- Hubo un trozo de la canción… cuando dice lo de la cosa tiesa…
- ¡AAAAAAAAAAAAAAAH!
- Pero si no he dicho el qué…
- ¡¡No hace falta!!
- Sí, sí que hace falta – dijo la Magneto.
- ¡Tú te callas, so lerda!– le grité.
- ¡¡Que te sacaste el melindru delante de todo el Arena nena!! – dijo la Pepi muy rápido para que no me diera tiempo a cortarle.

Y yo… yo… me desmayé. Y las tres Marías y King Kong me lo debieron ver todo porque la sábana se abrió toda de golpe y yo caí despatarrada.

Todo el Arena había sido testigo de mi humillación pública. Todo el mundo había visto como aniquilaba la poca reputación que tenía en la ciudad. La voz había corrido y todas las maricas de Barcelona y parte de Estrasburgo sabían que yo, la Hidro, había cogido un pedo de escándalo y había hecho el ridículo más espantoso que una persona puede hacer. La Pepi tenía razón, estaba muerta. Socialmente, se entiende.
Bueno, en realidad no estaba muerta. Me habían matado. Y todos en aquella sala sabíamos 2 cosas:
1.- Que la asesina, no sabemos cómo pero sí el por qué, había sido Piluca.
2.- ¡¡¡Que tengo un pollón de escándalo!!!

¡¡¡Neeenaaa!!!

¡Lo de Malena Gracia es lo PIOR! ¡Qué horror! Si fuera el "Soy Yooo.." de Martita Sánchez, pues mira, hasta sería menos humillante, ¿pero MALENA GRACIA?
¡¡¡QUÉ JEBY , NEEENAAA!!!

Seguro que utilizaste el tanga de raso para ponértelo a modo de parche, como en la obra esa que tiene la Malena Gracia de ¡Las Piratas del Caribe Mix!

Por cierto, ¡Qué escándalo de casa para el sueldo de un portero de discoteca, no? Me da a mí que está liado con la Piluka, que le paga todos esos luxes... para emparanoyaros más, y dejaros más zumbadas ¡que las de Perdidas por ir Mal Vestidas!

Pero nena ¿qué Malena Gracia?

Si hubiera sido Malena Gracia aún tendría su gracia (valga la rebuznancia). ¡¡Que fue con la canción de CARMEN DE MAIRENAAAA!!

Ahora cada vez que oigo esa canción me entran escalofríos...

"Que yo soy esa... que pone la cosa tiesa... soy elegante... por detrás y por delante..."

¡¡¡ESTOY MUERTA!!!

¡Anda es verdad!

¡¡¡Neeenaaa!!! Es que la Chocho-Gang Bang esa me tiene traumada desde que perdió tres costillas y le saltó el piercing del ombligo, en aquella catuación.

Y eso que era uno de sus Go-Gos, que si llega a ser su EX, pierde los pillos ¡y el color del tinte!

jajajajajajaja porfavor, que alguien pudiente compre tu biografia por una millonada y hagan una serie de sobremesa en tv3, a la hora del cor, que esto si que es un buen historion. Me muero con lo tuyo

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  • Soy Hidroboy
  • Desde Barcelona, Barcelona, Spain
  • Diva estresada que casi casi no puede con su vida que vive en Barcelona y de vez en cuando se va de parranda a Huesca a comerse una buena longaniza de Graus. No fumo y no me drogo, pero bebo más que Sue Ellen en sus años mozos. Y además la ch*** que da gusto.
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